

Durante unas horas se quedo la zona sin actividad y justo antes de acostarnos arrancó otra caña y después de una gran lucha obtuvimos esta preciosa común de 18,4 kg


Durante unas horas se quedo la zona sin actividad y justo antes de acostarnos arrancó otra caña y después de una gran lucha obtuvimos esta preciosa común de 18,4 kg
Un objetivo de gran diámetro nos proporciona mejor calidad de imagen
La calidad de la óptica.
Que la óptica sea de calidad quiere decir que las lentes están hechas con un cristal de mayor calidad y que están mejor pulidas, lo que significa que producirá menores distorsiones y por tanto la imagen tendrá menos defectos. En la práctica, la calidad de la óptica se nota en los detalles; cuando ampliamos una imagen, si ha sido tomada con una cámara con óptica de mala calidad, enseguida observaremos que los detalles mas pequeños aparecen borrosos. Si la cámara tiene una óptica buena, la imagen ampliada conservará su calidad.
Los megapixels.
Descrito en pocas palabras, el número de megapixels nos dice cuanto podemos ampliar la imagen. Aunque muchos entendidos discrepan, se acepta que para imprimir en papel fotográfico de tamaño estandar (11×15 centímetros) es suficiente con tres megapixels; solo necesitaremos mas en dos circunstancias, que queramos imprimir nuestras fotos a un tamaño mayor o que queramos hacer edición en el ordenador; concretamente, que queramos recortar y ampliar un fragmento de la imagen. Llegados a este punto, hay que recordar una frase del punto anterior: “la calidad de la óptica se nota en los detalles”; si queremos una cámara de muchos megapixels, es imprescindible que tenga una óptica de buena calidad; si no es así, los megapixels solo sirven para ver borrones en alta definición.
El zoom óptico.
El zoom digital consiste basicamente en recortar la zona central de la imagen y ampliarla, algo que puede hacerse (y con mejores resultados) en el ordenador con un programa de edición. El zoom bueno es el óptico, que es el producido por la óptica de la cámara y el que nos permite obtener vistas lejanas manteniendo la calidad de la imagen. En las cámaras compactas lo normal es un zoom de tres aumentos, aunque hay modelos con diez aumentos.
El tamaño de la cámara.
Nadie pone en duda que las cámaras reflex son lo mejor, pero tienen un grave inconveniente: Son grandes e incomodas de llevar. Una cámara compacta pequeña cabe en el bolsillo, de manera que podemos llevarla siempre encima, algo inimaginable con una cámara profesional. Afortunadamente, la elección no se reduce a las minicámaras de juguete o las enormes cámaras “de verdad”; en el mercado hay una variedad bastante amplia de modelos que, teniendo una óptica casi profesional, siguen siendo lo suficientemente pequeñas como para poder llevarlas siempre encima.
Funciones manuales.
Es muy raro que una cámara digital compacta permita al usuario ajustar cosas como el tiempo de exposición, el enfoque, la luminosidad, … Lo normal es que el usuario solo pueda elegir entre una serie de modos de funcionamiento y que los ajustes concretos se hagan automáticamente en base al modo elegido. Si queremos control manual, ya tenemos que irnos a cámaras profesionales o semiprofesionales. El control manual ofrece al usuario mucha mas libertad, pero a costa de mayor riesgo, ya que es mucho mas probable que la foto nos salga mal. Dicho con otras palabras, las funciones manuales son solo para quienes entienden de fotografía.
Las tarjetas de memoria.
Son muchos los que piensan “Yo la tarjeta de memoria solo la voy a usar con la cámara, así que me da igual de que tipo sea”. Normalmente, cambian de opinión cuando cambian de cámara y ven que las tarjetas de la vieja no les sirven en la nueva, aunque también los hay que cambian de opinión cuando se les ocurre comparar precios de tarjetas de memoria. Actualmente, el estándar son las tarjetas SD, que es el tipo de memoria utilizado por la mayoría de fabricantes de cámaras de fotos, teléfonos móviles y PDAs; esto supone dos ventajas, la primera, que este tipo de memorias son apreciablemente mas baratas que sus competidoras; y la segunda, que podemos reutilizar las tarjetas entre nuestros gadgets. Por poner un ejemplo, en alguna ocasión, al ir a sacar fotos, me he encontrado con que la cámara estaba sin tarjeta (la había puesto en el ordenador y me había olvidado de volver a cogerla); ¿Como he salido del aprieto? Muy simple: Poniéndole a la cámara la tarjeta de memoria del teléfono móvil.
CONSIDERACIONES FINALES
Cuando vamos a comprar una cámara, el modelo a elegir dependerá de lo que queramos hacer con ella; así, si solo queremos tener fotos de recuerdo nuestros familiares y amigos nos servirá cualquier cosa, incluyendo la cámara del teléfono móvil (OJO, es muy recomendable que incorpore flash). Si ademas queremos que las fotos tengan calidad suficiente como para hacer cuadros o posters, entonces conviene que busquemos una cámara con una óptica de calidad y bastantes megapixels.